por KeAdmLeld | Abr 17, 2014 | Crónicas
¡Tenemos paneles solares! La llegada del contenedor que los traía fue bastante intempestiva: el chófer avisó por teléfono en la media noche del sábado 15 de febrero y llegó a casa de madrugada, despertando a toda la comunidad y a todos los animales domésticos de nuestro vecindario. Desde luego, ¡el contenedor y su carga no pasaron inadvertidos!
Junto a los ayudantes de Karim, empezamos a abrirlo cerca de las siete de la mañana del domingo y la tarea no fue nada fácil, pues los americanos lo habían empaquetado con sumo esmero y cuidado. Tan solo habían sido descargadas dos baterías cuando tuvimos que interrumpir la tarea porque teníamos que ir a Misa y a las catequesis. ¡Nuestros domingos son muy originales!

A lo largo de esa tercera semana de febrero continuaron las inscripciones para el Colegio. La mamá peulh, la de los gemelitos, está muy agradecida y nos ha confiado a sus tres hijas como alumnas del Colegio. Como necesitaba las actas de nacimiento de las niñas, fuimos con ella a la Alcaldía. Y, aprovechando el viaje, llevamos también a la hija de una minusválida de la comunidad católica a hacer su jugement suppletif, un documento que se utiliza en lugar del acta de nacimiento. Cuando empezaron a hacernos preguntas sobre la niña, decidimos que recogeríamos la información y la llevaríamos otro día. Al salir de la Alcaldía, nos encontramos con la madre de la niña en el mercado. Le preguntamos los datos de la niña, Gounou nos hizo de intérprete: ¡¡impresionadas nos quedamos al comprobar que la madre ni siquiera sabía el nombre del padre!!
La verdad es que no nos faltan anécdotas. A los dos o tres días vino una señora bastante elegante a inscribir a su niña. Al rellenar la ficha de inscripción, en la casilla de la profesión del padre, escribió “CVA”. Enseguida, empezamos a preguntarnos qué podrían significar estas siglas: Chef Vétérinaire d´Arrondissement? (¿veterinario jefe de la localidad?) Preguntamos al alicatador y tampoco lo sabía…, hasta que apareció Gounou y él, que conoce a todo el mundo, nos dijo que era la mujer del chófer de la ambulancia:¡Eso era!: Chauffeur du Véhicule Ambulance! ¡¡Nos reímos mucho, porque aquí, en Benín, las siglas dan mucho caché!!
El sábado 22 de febrero fuimos con el P. Paul y un matrimonio español bienhechores de la SMA, Teresa y Andrés, a un campamento peulh donde tuvo lugar un encuentro con los sabios de la zona para presentarles nuestro proyecto del Colegio. Al llegar, nos encontramos un ambiente festivo, pues estaban en plena matanza de la vaca. Amablemente, nos invitaron a sentarnos en una choza donde nos dieron a beber la tradicional papilla de mijo y un poco de arroz no muy picante.

El P. Paul sacó el díptico informativo que hemos hecho sobre el Colegio y comenzó a explicarles cómo habíamos llegado a Kalalé y, a continuación, presentó nuestro Proyecto de Colegio. Todos nos agradecieron mucho que compartiéramos con ellos esta noticia pues habían visto la construcción, pero no sabían de qué se trataba. Al terminar la presentación, el jefe del campamento nos regaló una bolsa con un generoso trozo de carne fresca.
El miércoles por la mañana fuimos con los Padres a Bankourou al funeral de Yacoubou, el padre de dos niños del internado de la Misión que falleció hace unos días. Fue una sencilla ceremonia. Estaban reunidos algunos miembros de la comunidad católica de la etnia gandó y algunos musulmanes vecinos. Todos los presentes rociamos con agua bendita el lugar donde estaba enterrado el difunto
También hemos recibido una visita: Enrique Johansson, que vino con Koné, el arquitecto-constructor del Colegio Mont Carmel, de Nikki, y M. Romain, un colaborador de Fundebe. El mantel de nuestra mesa le recordó a Mota y amablemente nos dijo que encontrarse aquí, en África, con Madres de la Compañía del Salvador, le hacía sentirse como en su casa. Les gustó mucho nuestra obra y las técnicas que se van empleando en ella.
Mañana partiremos a la peregrinación de Bémbéreké. Hay inscritos 49 niños: ¡todo un reto!
por KeAdmLeld | Mar 27, 2014 | Crónicas
Celebramos con toda la Iglesia el domingo 2 de febrero, la fiesta de la Presentación del Señor en el templo. En la procesión de entrada, las niñas de la Misión iban andando solemnemente de dos en dos y llevaban una vela en las manos. ¡Pueden imaginarse cuántas llegaron encendidas al altar…! El P. Paul, quien celebraba la Misa, aprovechó el incidente para hablarnos de cómo a veces dejamos apagar la luz de la fe que Jesús enciende en nuestros corazones y que necesitábamos siempre ser iluminados de nuevo por esta luz.
La noche anterior a la apertura de las inscripciones para el Colegio, el día 3, medio a oscuras, con ilusión y con mucha precaución –pues los puntales de la obra hacen de los pasillos una especie de carrera de obstáculos– trasladamos dos mesas y cuatro sillas al despacho, para recibir a los padres que vinieran a inscribir a sus hijas. La decoración sería nuestra más amable sonrisa, pues ni ventanas tiene todavía el cuartito. Estábamos encantadas y nos intrigaba saber cuántos vendrían.
Al día siguiente, a las ocho de la mañana en punto, vinieron nuestros dos primeros padres de niñas. Bio, el sastre del P. Saturnino, y el guarda de la alcaldía, ambos musulmanes. Al explicarles que se trataba de un Colegio católico, etc., este último nos contestó con mucha decisión: “Miren, yo soy musulmán, pero quiero darles a mi hija; no me importa si ella quiere ser católica, es más, ¡hasta puede ser “ma soeur” si quiere, pero quédensela, porque yo sé que aquí va a estar muy bien…!”. También han venido dos señoras peulh con sus hijas, quienes ya conocíamos porque han venido a lavar en nuestro pozo; resultaron ser las dos mujeres del mismo marido. La primera era “la preferida” de este y, por tanto, la que está mejor situada; sin embargo, la segunda mantiene a sus ocho hijos sola, pues su marido no se ocupa de ellos para nada. Sus tres niñas serán las primeras de los ocho en estar escolarizadas y se ve que hará un esfuerzo grande para procurarles educación. También ha venido estos días una señora cieguecita, católica y radiante de alegría, por poder traer a la niña que tiene a su cargo al Colegio de “ma soeur”. Todos quieren dejarnos a sus hijas en el internado. Casi todos los que han venido hasta ahora son de la etnia bokó; son gente muy sencilla: funcionarios, cultivadores, profesores… Algunos no saben ni firmar y, en su lugar, han dejado sus huellas dactilares.
Gracias a Dios ya han venido unas treinta y cinco niñas, de las cuales cuatro o cinco son católicas, alguna evangélica y el resto musulmanas. Cuando se lo contábamos al P. Saturnino, nos dijo en tono solemne: “Toda esta gente confía mucho en vosotras, no les defraudéis”. Así que sigan pidiendo por nosotras, para dejarle hacer al Señor todas las maravillas que quiera con estas personas, sedientas de Él.

A mitad de semana, abrimos las cajas que contenían el Cristo y la Virgen de la capilla… ¡Qué alegría constatar que llegaron en perfecto estado! Llamamos a Aymar, a nuestros obreros católicos, a Adamou y a Gounou para que se consolaran con nosotras contemplándolas. Empezaron juntos un Avemaría para saludar a la Virgen. La reacción de cada uno y sus caras de alegría y devoción fue otra contemplación, nuevamente de la fe sencilla de los pequeños. Martin, el herrero, se quedó rezando delante del Cristo y movía los labios en silencio mientras le miraba con una cara de fervor que era una delicia. Al final, en su francés de aquella manera, dijo: Él ha “sufierto” mucho (Il a trop suffrit). Adamou se puso de rodillas y rezó un rato en silencio. Gounou se quedó maravillado con la sonrisa de la imagen de la Virgen María… Damos muchas gracias a Dios por la generosidad de la última promoción del Mater de Madrid, que ha regalado la Virgen, y la de la familia X, que ha regalado el Cristo. ¡Muchas gracias! Estamos deseosas de tener ya nuestra capilla preparada y que muchos niños y mayores se acerquen a rezar a Jesús y a la Santísima Virgen.
El miércoles 12, el P. Saturnino estaba en casa y Gounou nos avisó que un señor de Bankourou quería verle. Después de hablar con él, el Padre nos dijo que se estaba muriendo Jacobou, un señor gandó que sigue el camino de Jesús, padre de dos niños del internado, y que había pedido que le llevaran a sus hijos para despedirse de ellos. El P. Saturnino se fue enseguida. Gracias a Dios los niños llegaron a tiempo; murió unos minutos después. Por la tarde, la M. Ana y yo fuimos con el Padre, algunos de la Comunidad y los dos niños a Bankourou para la ceremonia del entierro. Llegados al poblado nos encontramos con las señoras en una choza a la izquierda, el difunto envuelto ya en una sábana blanca dentro de otra choza, y los señores cavando el agujero en el cual lo pondrían. Había un silencio absoluto, interrumpido por las oraciones en fulfulde y batonou que rezamos como pudimos, acompañando al Padre. De regreso a Kalalé, nos preguntó qué quería decir en fulfulde “Alla mobbu”, últimas palabras que el difunto había dicho a cada uno de sus hijos. Con nuestra pequeña base de fulfulde pudimos contestar que es un buen deseo para el que emprende un viaje: “Que Dios os acompañe en el camino”.
Y por último contarles que ¡ya hemos recibido las felicitaciones de Navidad por correo! Aunque sea dos meses después, nos ha hecho mucha ilusión leer las felicitaciones que han llegado. Muchas gracias.
por KeAdmLeld | Feb 10, 2014 | Crónicas
Los Reyes Magos vinieron cargaditos de regalos.
Los primeros días de enero recibimos la visita de las Madres Vecino y Ana Zamorano, que llegaron precisamente el día 5 y, a no ser porque eran dos, podríamos considerarlas auténticos Reyes Magos: trajeron materiales para la futura biblioteca del Colegio; enseres para la cocina; la sacristía se vio enriquecida con cajas para guardar el cáliz, el copón, los purificadores y otros objetos para la liturgia… Pero lo que más ilusión nos hizo fue el sagrario: ya se ha hecho en el presbiterio de la capilla el hueco en el que se empotrará.

La tarde del día 6 tuvimos la velada de Reyes con los niños. Les vestimos a todos de blanco con las franelas de Lérida y la Madre Ana se inventó una letra en francés para la canción Tan, tan, van por el desierto. Mientras tanto, los pajes preparaban los paquetes y regalos. Habíamos apagado las luces de la sala, todos entraron a oscuras y, al encenderse, ¡eran dignas de ver las caras de todos ellos! Las niñas recibieron peluches y los chicos, hormigoneras. Las jóvenes también tuvieron sus regalos. Como estaba clarísimo para todos que los regalos venían del Niño Jesús, todos nos pusimos a rezar delante del Misterio. ¡Fue realmente emotivo!

La Madre Vecino se convirtió en esos días en ayudante de cocina de la Madre Valeria y ambas se intercambiaron recetas y ¡¡casi casi establecen allí un concurso de cocina de esos que están ahora tan de moda!! Al comentarle al P. Johnson nuestro deseo de que la Madre Vecino pudiera conocer alguna comunidad de los alrededores, el Padre se brindó amablemente y, al día siguiente, acompañados también por la M. Angélica, se fueron a Péonga y Neil-komboure. Allí tuvieron ocasión de ver cómo los Padres visitan a los habitantes de esos lugares, los atienden, se preocupan por ellos y les enseñan a rezar.
El viernes 10, la Comunidad de Religiosas menguó de manera notable: las MM. Vecino y Ana Zamorano regresaban a Madrid, y con ellas también se iba la Madre Angélica. Pero no hubo tiempo de pararse a pensar en ello, porque por esos días era el cumpleaños de la Madre Ana. El P. Johnson lo dijo al comienzo de la Misa y la noticia se extendió rápidamente por todo Kalalé: Maman Cécile dijo que enviaría a los niños de visita; los diferentes encargados de la obra vinieron todos juntos cantando “cumpleaños feliz” en francés y en fon, y con un ramillete de flores silvestres. Los niños vinieron por la tarde, cantando y vestidos con las franelas que les habíamos regalado. Rezamos delante del Niño Jesús y les dimos una piruleta en señal de agradecimiento. A la hora de la cena vino el P. Saturnino, que acababa de llegar de Cotonou.
Nuestro coche se ha convertido en el “primer autobús” de la ruta Kidaroukperou-Kalalé en ambos sentidos. Por las mañanas, cuando vamos hacia la Misión de los Padres, hacemos varias paradas recogiendo niños y jóvenes que se dirigen al colegio. A la vuelta, van subiendo todos nuestros obreros, que llegan antes a trabajar y tienen tiempo de hacer la colada o preparar la comida o asearse. Estamos en la estación seca, y en estos días el agua en Kalalé es un recurso escaso y preciado; por eso todos aprovechan nuestro pozo que, hasta el momento, cubre las necesidades.
A mediados de enero los niños y los jóvenes casi no han tenido clase porque se celebraba la Ganhi, que es la fiesta tradicional de la etnia Baribá, cuyo centro poblacional es Nikki. Por esa razón han venido a visitarnos varias jóvenes: unas vestidas con la franela que les habíamos regalado en Navidad y otras dos que querían estudiar español. ¡Nos gusta mucho que vengan a nuestra Casa en busca de ayuda! Hasta ahora, todas las reuniones son el comedor de la casa, porque al ser el único sitio de que disponemos, se convierte en “sala de usos múltiples”. La Madre Ana se encarga de supervisar sus deberes y orientarlas en sus estudios.

La obra, gracias a Dios, sigue avanzando. Ya estamos con un pabellón del Colegio y se ha empezado la excavación para preparar la cimentación del internado. ¡Tenemos obreros por todos los rincones de la Casa y del terreno!
Hemos empezado a preparar, con gran ilusión, la visita que en verano nos harán los jóvenes misioneros de Madrid y de Venezuela ¡Unámonos todos en la oración para que dé buenos frutos, en sazón!
por KeAdmLeld | Ene 21, 2014 | Crónicas
la Compañía del Salvador ha abierto su Casa en tierras de misión!
¡Diciembre ha sido mes de gozo grande para la Compañía, que ha podido recibir en su propia Casa al Niño Jesús! Una Navidad muy especial, una Navidad en tierras de misión.

El día 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, ultimamos los detalles antes de hacer la mudanza. Ese día fuimos a Parakou para agilizar los trámites que nos permitan tener el permiso de enseñanza y de apertura del Colegio Mater Salvatoris aquí, en Kalalé. Jacques, el concejal católico, nos puso en contacto con un familiar suyo al que todo el mundo conocía. Así que en todos los sitios nos trataron muy bien. Además, la persona encargada de los centros educativos se alegró mucho al saber que íbamos a abrir un colegio privado.
La semana del lunes 16 fue la crucial. A principios de semana fuimos con Agustín –el hermano de Elí, cocinero de los Padres- a conocer a la señora que hace el pan a los Padres para hacerle nuestro primer pedido de pan. El martes 17 hicimos limpieza, pusimos en marcha el grupo electrógeno para conectar la nevera, instalamos la cocina de gas. Y por la tarde, nos trajeron el pan ¡recién hecho! ¡Fue la primera vez que pudimos invitar a beber agua en nuestra Casa, con un vasito que hemos comprado para estas ocasiones!
El miércoles 18, Nuestra Señora de la Esperanza, empezamos a vivir en nuestra Casa. Por la mañana, Gounou nos ayudó a realizar el traslado de todos nuestros enseres. Y, ¡cómo no!, el P. Saturnino nos preparó comida súper gourmet. Comimos fenomenal y el P. Satur no paraba de repetir esta muletilla: “Esto que se lo lleven las Hermanas en un tupper, para que no pasen hambre”.
Por la tarde, cuando ya estábamos algo más instaladas, las MM. Ana y Angélica se fueron a la Misión para traer al Señor Sacramentado. Cuando llegaron al terreno, cantando y rezando, tanto los obreros como las personas que encontraron a su paso, guardaron respetuoso silencio y se mostraron muy receptivas. Fue muy bonito y sencillo: las tres estábamos muy contentas y consoladas de poder recibir al Señor en nuestra Casa. Sobre una mesa, en el primer sagrario de la Compañía de Kalalé –prestado por los Padres SMA-, y junto a una pequeña imagen de la Virgen Mater Salvatoris, alabamos y adoramos al Señor Sacramentado cantando a pleno pulmón “De rodillas, Señor, ante el Sagrario”. Por la noche, antes de comenzar Completas, la Madre Ana nos leyó la carta que la Madre Félix escribió el 22 de diciembre de 1946, desde Barcelona, a las Hermanas de Madrid:
Me da consuelo pensar que este año será saludado, adorado con toda reverencia, con ternura infinita el Divino Niño en otro sagrario de la Compañía.
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¡Con qué gozo y reverencia escuchamos esas palabras! Era la voz de la Madre actualizada, revivida. Era poder materializar uno de sus grandes anhelos: dar a conocer a Jesucristo en toda la Tierra. ¡Dios cuida con amor de Padre a esta mínima Compañía!
Quisimos celebrar con los obreros la mudanza y para ello la Madre Angélica preparó una presentación con fotos que mostraban la evolución de la obra desde sus comienzos. Todos comimos arroz con pollo. La presentación fue motivo de grandes risas cuando se reconocían y se veían. Decidimos que terminaríamos la tarde con una foto de grupo y, entre que era de noche y todos son del mismo color que la noche, no se veía nada en la foto, ni con el flash. A la M. Angélica se le ocurrió decir “tout est noir” (“todo está negro”) y la carcajada fue general.

El día 24, por la mañana, decoramos los todavía pocos rincones habitables que tiene nuestra Casa para darles un ambiente navideño. Por la tarde, vino Marie y ayudó a la M. Ana a decorar la capilla y colocar el Niño Jesús. Nosotras preparamos lo mejor que pudimos nuestro “pesebre” interior para acoger al Salvador del mundo. Luego, nos fuimos a la Misión para la Misa de Nochebuena, en la que los jóvenes cantaron con gran entusiasmo. Esa noche de Navidad, los Padres, auténticos misioneros, se dispersaron por los pueblos de los alrededores de Kalalé. Solo el P. Johnson, SMA, se quedó para celebrar en la parroquia. A la comunidad de aquí se unieron los fieles de Kidaroukperou y de Nassikonsi.
El día de Navidad, por la tarde, el comité de jóvenes organizó una fiesta para los niños. Estando en la Misión, recibimos una llamada del P. Saturnino en la que nos pedía que fuéramos a nuestra Casa, que nos esperaba allí: y, efectivamente, allí estaba con un cerdo para “que no pasáramos hambre” y un pollo para el guardián. ¡Qué edificante es la generosidad del Padre!
A lo largo de estos días se han ido uniendo a nuestra alegría por la apertura de nuestra Casa las otras Comunidades religiosas de la zona. Y también han venido a visitarnos nuestros queridos kalalienses: Aysiatou, Emmanuel y su mujer, Maman Cécile y los niños, Aline… A Zacarías fuimos nosotras a visitarlo, pues sufrió un leve accidente de moto.

El día 28, la M. Angélica estuvo con Zouliathe en la Misión y, al preguntarle cómo había vivido la primera Navidad de su vida, le contestó con cara radiante que “solamente adorando a Jesús nuestro corazón puede cambiar. ¡Tengo el corazón lleno de alegría!”. Y no paraba de agradecer a Dios que hubiéramos ido a Kalalé, pues hemos sido su instrumento para poder conocerlo.
Y, para no quedarnos nosotras esa alegría, hemos repartido algunos detalles de parte del Niño Jesús a las personas que más en contacto están con nosotras, ya sea en la Misión, ya en la obra: a los Padres, Aymar, Zacarías; al jefe de los obreros y a sus hijos; a Adamou, su mujer y sus hijos; a maman Cécile… A todos los invitábamos a pasar a la capilla para dar gracias a Jesús. Su fe sencilla y agradecida nos emocionó: Gounou, alto y grande como un árbol, se arrodilló delante del Niño Dios y, cogiéndolo con sus manos grandotas y encallecidas de labrar, le dio un beso en signo de adoración; los niños de Adamou le cantaban con una sonrisa de oreja a oreja.
La noche del 31 también fue especial: la Madre Valeria renovó aquí en Kalalé su profesión temporal, acompañada de esta mínima Comunidad de Hermanas. Después, Gounou vino para llevarnos a la Misión, donde se había organizado una velada de oración para recibir el Año Nuevo. Allí nos encontramos con un buen número de jóvenes, niños y fieles que, sin galas ni pompas vanas, llegaban y se arrodillaban delante de la custodia para adorar al Señor. Al acabar, el P. Johnson nos dio la bendición.
El día de Año Nuevo las novicias y junioras nos dieron una gran sorpresa: ¡¡nos felicitaron el año desde Madrid con un canción a la Virgen en francés!!

Y el día 2 la Madre Ana salió para Cotonou. Las MM. Valeria y Angélica se quedaron preparando la Casa para recibir con mucha alegría a las MM. Vecino y Zamorano.
El Padre Saturnino, con el buen humor que le caracteriza, nos dice que, así como el perro de las Hermanas de San Agustín, cuando alguien llega a su casa, ladra diciendo “Oui, ma Soeur”, el nuestro, si algún día lo tenemos, dirá
“¡A.M.D.G.!”
por KeAdmLeld | Nov 11, 2013 | Actos benéficos, Benin, El Colegio, Kalale
Un año más, ponemos a la venta los Calendarios Solidarios 2017 para recaudar fondos para el Colegio de Kalalé que gracias a la ayuda de muchos va avanzando y cada vez vemos más cerca que se haga realidad.
Tras el éxito conseguido en años pasados gracias a vuestra generosidad, hemos decidido hacer un año más estos calendarios solidarios. Han quedado muy bien y nos acercan, mes a mes, un poco más a nuestro Colegio africano.
Estos calendarios tienen un precio de 5€ que se destinarán a cubrir los gastos de construcción del colegio.
Podéis comprar tantos como queráis (pueden ser un regalo muy bueno y solidario para esta Navidad). Sólo tenéis que poneros en contacto con nosotras para que podamos organizarlo todo y que tengáis cuanto antes vuestro calendario.
Escríbenos desde el apartado CONTACTO o envíanos un mail a info.kalale@matersalvatoris.org