Crónicas desde Kalalé 14 – ¡LAUS DEO!

la Compañía del Salvador ha abierto su Casa en tierras de misión!         

¡Diciembre ha sido mes de gozo grande para la Compañía, que ha podido recibir en su propia Casa al Niño Jesús! Una Navidad muy especial, una Navidad en tierras de misión.

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            El día 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, ultimamos los detalles antes de hacer la mudanza. Ese día fuimos a Parakou para agilizar los trámites que nos permitan tener el permiso de enseñanza y de apertura del Colegio Mater Salvatoris aquí, en Kalalé. Jacques, el concejal católico, nos puso en contacto con un familiar suyo al que todo el mundo conocía. Así que en todos los sitios nos trataron muy bien. Además, la persona encargada de los centros educativos se alegró mucho al saber que íbamos a abrir un colegio privado.

            La semana del lunes 16 fue la crucial. A principios de semana fuimos con Agustín –el hermano de Elí, cocinero de los Padres- a conocer a la señora que hace el pan a los Padres para hacerle nuestro primer pedido de pan. El martes 17 hicimos limpieza, pusimos en marcha el grupo electrógeno para conectar la nevera, instalamos la cocina de gas. Y por la tarde, nos trajeron el pan ¡recién hecho! ¡Fue la primera vez que pudimos invitar a beber agua en nuestra Casa, con un vasito que hemos comprado para estas ocasiones!

            El miércoles 18, Nuestra Señora de la Esperanza, empezamos a vivir en nuestra Casa. Por la mañana, Gounou nos ayudó a realizar el traslado de todos nuestros enseres. Y, ¡cómo no!, el P. Saturnino nos preparó comida súper gourmet. Comimos fenomenal y el P. Satur no paraba de repetir esta muletilla: “Esto que se lo lleven las Hermanas en un tupper, para que no pasen hambre”.

            Por la tarde, cuando ya estábamos algo más instaladas, las MM. Ana y Angélica se fueron a la Misión para traer al Señor Sacramentado. Cuando llegaron al terreno, cantando y rezando, tanto los obreros como las personas que encontraron a su paso, guardaron respetuoso silencio y se mostraron muy receptivas. Fue muy bonito y sencillo: las tres estábamos muy contentas y consoladas de poder recibir al Señor en nuestra Casa. Sobre una mesa, en el primer sagrario de la Compañía de Kalalé –prestado por los Padres SMA-, y junto a una pequeña imagen de la Virgen Mater Salvatoris, alabamos y adoramos al Señor Sacramentado cantando a pleno pulmón “De rodillas, Señor, ante el Sagrario”. Por la noche, antes de comenzar Completas, la Madre Ana nos leyó la carta que la Madre Félix escribió el 22 de diciembre de 1946, desde Barcelona, a las Hermanas de Madrid:

      Me da consuelo pensar que este año será saludado, adorado con toda reverencia, con ternura infinita el Divino Niño en otro sagrario de la Compañía.

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¡Con qué gozo y reverencia escuchamos esas palabras! Era la voz de la Madre actualizada, revivida. Era poder materializar uno de sus grandes anhelos: dar a conocer a Jesucristo en toda la Tierra. ¡Dios cuida con amor de Padre a esta mínima Compañía!

Quisimos celebrar con los obreros la mudanza y para ello la Madre Angélica preparó una presentación con fotos que mostraban la evolución de la obra desde sus comienzos. Todos comimos arroz con pollo. La presentación fue motivo de grandes risas cuando se reconocían y se veían. Decidimos que terminaríamos la tarde con una foto de grupo y, entre que era de noche y todos son del mismo color que la noche, no se veía nada en la foto, ni con el flash. A la M. Angélica se le ocurrió decir “tout est noir” (“todo está negro”) y la carcajada fue general.

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El día 24, por la mañana, decoramos los todavía pocos rincones habitables que tiene nuestra Casa para darles un ambiente navideño. Por la tarde, vino Marie y ayudó a la M. Ana a decorar la capilla y colocar el Niño Jesús. Nosotras preparamos lo mejor que pudimos nuestro “pesebre” interior para acoger al Salvador del mundo. Luego, nos fuimos a la Misión para la Misa de Nochebuena, en la que los jóvenes cantaron con gran entusiasmo. Esa noche de Navidad, los Padres, auténticos misioneros, se dispersaron por los pueblos de los alrededores de Kalalé. Solo el P. Johnson, SMA, se quedó para celebrar en la parroquia. A la comunidad de aquí se unieron los fieles de Kidaroukperou y de Nassikonsi.

El día de Navidad, por la tarde, el comité de jóvenes organizó una fiesta para los niños. Estando en la Misión, recibimos una llamada del P. Saturnino en la que nos pedía que fuéramos a nuestra Casa, que nos esperaba allí: y, efectivamente, allí estaba con un cerdo para “que no pasáramos hambre” y un pollo para el guardián. ¡Qué edificante es la generosidad del Padre!

A lo largo de estos días se han ido uniendo a nuestra alegría por la apertura de nuestra Casa las otras Comunidades religiosas de la zona. Y también han venido a visitarnos nuestros queridos kalalienses: Aysiatou, Emmanuel y su mujer, Maman Cécile y los niños, Aline… A Zacarías fuimos nosotras a visitarlo, pues sufrió un leve accidente de moto.

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El día 28, la M. Angélica estuvo con Zouliathe en la Misión y, al preguntarle cómo había vivido la primera Navidad de su vida, le contestó con cara radiante que “solamente adorando a Jesús nuestro corazón puede cambiar. ¡Tengo el corazón lleno de alegría!”. Y no paraba de agradecer a Dios que hubiéramos ido a Kalalé, pues hemos sido su instrumento para poder conocerlo.

Y, para no quedarnos nosotras esa alegría, hemos repartido algunos detalles de parte del Niño Jesús a las personas que más en contacto están con nosotras, ya sea en la Misión, ya en la obra: a los Padres, Aymar, Zacarías; al jefe de los obreros y a sus hijos; a Adamou, su mujer y sus hijos; a maman Cécile… A todos los invitábamos a pasar a la capilla para dar gracias a Jesús. Su fe sencilla y agradecida nos emocionó: Gounou, alto y grande como un árbol, se arrodilló delante del Niño Dios y, cogiéndolo con sus manos grandotas y encallecidas de labrar, le dio un beso en signo de adoración; los niños de Adamou le cantaban con una sonrisa de oreja a oreja.

La noche del 31 también fue especial: la Madre Valeria renovó aquí en Kalalé su profesión temporal, acompañada de esta mínima Comunidad de Hermanas. Después, Gounou vino para llevarnos a la Misión, donde se había organizado una velada de oración para recibir el Año Nuevo. Allí nos encontramos con un buen número de jóvenes, niños y fieles que, sin galas ni pompas vanas, llegaban y se arrodillaban delante de la custodia para adorar al Señor. Al acabar, el P. Johnson nos dio la bendición.

El día de Año Nuevo las novicias y junioras nos dieron una gran sorpresa: ¡¡nos felicitaron el año desde Madrid con un canción a la Virgen en francés!!

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Y el día 2 la Madre Ana salió para Cotonou. Las MM. Valeria y Angélica se quedaron preparando la Casa para recibir con mucha alegría a las MM. Vecino y Zamorano.

El Padre Saturnino, con el buen humor que le caracteriza, nos dice que, así como el perro de las Hermanas de San Agustín, cuando alguien llega a su casa, ladra diciendo “Oui, ma Soeur”, el nuestro, si algún día lo tenemos, dirá

¡A.M.D.G.!”

Crónicas desde Kalalé – 10 Así avanza la construcción

Aquí en Benín no falta trabajo. La construcción avanza a buen ritmo, pero cada etapa es una aventura. Hasta julio, nuestros obreros estuvieron entregados al módulo de colaboradores, que ya está casi terminado. Sólo falta ponerle el tejado, con las innovaciones que se les proponen desde España. Están muy contentos de poder convertir esta obra en un “máster de construcción”, por todas las técnicas  que están aprendiendo y que aquí no se emplean.

En el mes de agosto, se empezaron a levantar las paredes de la zona de las religiosas. ¡Ya van por el segundo piso! …        Y eso que lo compaginan con la construcción de la torre de los depósitos de agua.

Ahora, mientras concluyen estos “cabos sueltos”, están empezando a excavar para la cimentación del primer módulo de clases y la casa del guarda. Aunque todo ello es de proporciones muy normales, aquí resultan impresionantes. A los niñitos de la Misión les da vértigo subir al segundo piso de la obra, y ya se nos han ofrecido varias personas para mudarse a vivir a la “mansión” del guarda.

En fin, grande o pequeño, esperamos que el Colegio esté pronto construido y puedan ser muchas las niñas que se beneficien de una educación en todos los aspectos (académica, humana, espiritual), que les proporcione una vida mejor. ¡Que la Virgen Mater Salvatoris acompañe siempre nuestros pasos y nos conforte en sus brazos de Madre!

 

 

 

Crónicas desde Kalalé – 9 “Es a Dios a quien oímos”

Este mes de agosto, hemos podido contemplar de cerca la misericordia de Dios, manifestada en diversos sucesos cotidianos.

La primera semana abrió el mes con un buen susto: fuimos al dispensario de Kalalé para visitar a Miskael, un joven de unos 17 años del grupo de confirmación, que estaba gravemente enfermo de paludismo, pues le había afectado cerebralmente. Le llevamos un zumo y unas galletas, pero nos encontramos con que estaba inconsciente. Para colmo, al laboratorio no habían llegado aún los resultados de los análisis, y la sensación era de impotencia. Nos impresionó profundamente la carencia de medios ante situaciones tan extremas.  La M. Belloso llamó a Gunu, el chófer, para que se llevase al chico y a sus padres al hospital de Parakou, algo mejor preparado. Gracias a Dios, llegó bien al hospital y al día siguiente nos dijeron que ya comía y se encontraba mejor. A los tres días vinieron sus padres para darnos las gracias y decirnos que Miskael estaba ya recuperándose en casa de su abuela. ¡Bendito sea Dios!

También hemos podido experimentar una vez más la buena relación que hay aquí entre los creyentes de diferentes religiones. Acabado ya el mes del Ramadán, recibimos visitas de diferentes grupos de niños musulmanes que venían para pedirnos el tradicional “aguinaldo”. Estaban arreglados, a su manera, como en España se arreglan para Nochebuena, y se contentaban con recibir unas galletas, que solían dar al mayor del grupo para que las guardara.

El jueves 15, día de la Asunción de Nuestra Señora, hicimos una romería. Durante el recorrido nos fuimos encontrando a medio pueblo de Kalalé y de sus alrededores, pues el jueves es día de mercado. Todos nos saludaban extrañados de vernos caminar en fila con el rosario en la mano. Al llegar al terreno encontramos a los obreros musulmanes y a los de la religión tradicional trabajando, y todos nos felicitaron por el día de fiesta que celebramos los cristianos.

Otro día acompañamos al P. Paul en su visita a los poblados. Estuvimos saludando y rezando con las comunidades cristianas de Gandobaka y Angaradebú. En la primera, eran dos o tres personas, y no pudimos entrar en la iglesia porque el hombre que tenía las llaves había salido al campo. En la segunda, no creo que llegasen a diez. No obstante, ya nos gustaría a muchos cristianos rezar con esa reverencia y fervor… Asombra ver la perseverancia y celo misionero del Padre por sembrar el Evangelio: a veces no viene nadie a la cita, pero él sabe que la semilla de la Palabra de Dios es eficaz y da fruto, aunque él no lo vea.

El domingo 25, después de la Misa, fuimos a la obra con algunos niños y jóvenes de la comunidad. La recorrimos entera, explicándoles un poco la función de las habitaciones. Alguno de ellos subía con cierto miedo, pero cuando llegamos arriba de la torre de agua les gustó mucho la vista del paisaje. Dejamos un minuto de silencio y les preguntamos: “¿Qué oís?” y Tanko (la mayor de los niños del internado) dijo: “Es a Dios a quien oímos”. Esperamos que Él nos siga permitiendo ser instrumento suyo para que muchos, como ella, le encuentren.

 

Crónicas desde Kalalé – 8 Refuerzo misionero

Los días anteriores a viajar a Cotonou, para poder irnos tranquilas, visitamos bastante la obra. Ibamos  a despedir a la M. Ana y recibir a las dos Madres que venían de Madrid, junto con Myriam, nuestra arquitecta, y su marido.

El martes, día 2 de julio, al alba, salimos hacia Cotonou. Como en  África no se desaprovechan los viajes nos acompañaron Thérèse –una joven de la parroquia– y Lashida, la niña de la Misión que tiene una gran pérdida auditiva, para ir al médico de Lashida, y volver juntas en autobús desde Cotonou. Nosotras emplearíamos el tiempo que nos quedase en “recaditos administrativos” en la gran ciudad.

El viernes 5 hicimos el intercambio de pasajeros en el aeropuerto. ¡Qué alegría recibir un refuerzo en la Misión! A partir del sábado, en que llegamos a Kalalé, comenzó una intensísima semana de trabajo de obra, para aprovechar a fondo la sabiduría de Myriam. Cuando ella vuelve a Madrid, seguimos en contacto, pero no es lo mismo que tenerla con nosotras. Normalmente, nuestros obreros plantean los problemas que ven en las propuestas españolas. ¡Entonces viene el momento terrible de enfrentarse a Internet y, siempre que hay urgencia, nos pasamos un par de días sin conexión! En fin, con la gracia de Dios, los edificios van avanzando y la obra será toda de Él.

La semana siguiente, más “tranquila”, nos permitió volver a la normalidad de la vida de la Misión. Las Madres venidas de España pudieron empezar sus estudios de las lenguas de aquí, y retomar un poco el refuerzo con los niñitos, en especial con Lashida, que lleva mucho retraso por su problema de audición.

El viernes fuimos a visitar los poblados donde están los niños que tenemos en la Misión durante el curso, para buscar a Tanko, una niña de unos 12 años a la que, si no continúa sus estudios, pueden casarla con un señor no elegido por ella, o quedar embarazada e interrumpirse todo el esfuerzo que se ha hecho hasta ahora.

La visita a los poblados fue una maravilla: intentamos pilar maíz, cocinar una corteza de árbol, visitamos a los enfermos –de paludismo o de picadura de serpiente-. La gente nos fue regalando mazorcas de maíz, huevos, calabacines… Además, en cantidad, porque adoran a Mon Pére y a Mamá Cecile, que venían con nosotros.

Por fin, llegó del campo el padre de Tanko. Tanto él como la madre estaban de acuerdo en que continuara sus estudios y viniese a la Misión, pero la cara de la niña manifestaba claramente que le costaba separarse nuevamente de los suyos y reanudar el esfuerzo intelectual. Vamos a cuidar mucho de ella para que se encuentre lo mejor posible.

Al final de la semana despedimos a los dos seminaristas que han estado en Kalalé casi un mes, aprendiendo boo con los Padres, y viviendo en los poblados con la gente de ahí. La verdad es que todo son regalos de Dios, que no deja de enviar obreros a su mies.

 

 

 

 

Concurso de Talentos en Mongazon

Los jóvenes del Colegio Mongazon – Angers (Francia)- se han tomado muy en serio la ayuda al Colegio Mater Salvatoris de Kalalé y bajo la coordinación de Noëlle Benoist, alumna de Terminal (2ºBto), han estado organizando actividades benéficas todo el año: venta de dulces, de polos, ingresos de la cafetería y un largo etcétera. Pero se han superado en el mes de mayo con la organización de un espectacular Concurso de talentos en el que participaron numerosos alumnos de la prestigiosa institución educativa mostrando sus múltiples capacidades artísticas. ¡Bravo por estas iniciativas y por todo el esfuerzo realizado! ¡Muchas gracias!

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Les jeunes collégiens et lycéens de Mongazon ont pris vraiment aux sérieux le défi d’aider l’École Mater Salvatoris de Kalalé et, coordonnés par Noëlle Benoist, de Terminal, ont organisé au cours de l’année, des nombreuses activités bénéfiques dans ce but : vente de gâteaux et de frites, de polos, revenus du foyer du Lycée, et une longue liste d’autres initiatives. Mais ils se sont dépassés dans le mois de mai avec l’organisation d’une magnifique Soirée de Talents dans laquelle des nombreux jeunes de la prestigieuse Institution éducative ont participé partageant leurs remarquables capacités artistiques. Bravo pour tous ces projets et pour tout l’effort réalisé! Merci beaucoup !

Construcción Primer Edificio Colegio Mater Salvatoris Kalalé

Primer edificio en construcción

Los progresos de la obra se van viendo poco a poco. El ritmo de trabajo es pausado, debido a la precariedad de la técnica y de los medios de construcción con los que se cuenta en aquel rincón del mundo. Afortunadamente, esta obra es de Dios y, gracias a la supervisión de nuestro equipo de España, ¡el primer edificio del Colegio Mater Salvatoris va tomando forma!

El forjado de la primera planta ya está acabado, así como la rampa y la solera. Además de los albañiles, también el carpintero, el herrero y el ferrallista se han puesto manos a la obra. Actualmente, se ha levantado ya la segunda planta y el “gran invento” de la escalera hormigonada ha revolucionado a los albañiles de Kalalé…

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Primera piedra del Colegio

El día 1 de mayo se celebró el rito de bendición de la primera piedra del Colegio Mater Salvatoris de Kalalé-Benín, haciéndolo coincidir con la visita de la Superiora General y de la M. Ana Zamorano, que habían ido acompañadas por nuestro jefe de obras de España, Marcial Yáñez.

También asistieron a este importante acto para la Compañía del Salvador el presidente de la fundación Alaín junto a un colaborador suyo, los trabajadores de la obra y, por supuesto, los niños del internado.

A ritmo de palmas y cantando Dad gracias a Dios porque es bueno,  D. Saturnino Pasero, S.M.A., bendijo los objetos que se introdujeron en esa primera piedra sobre la que se situará el altar de la capilla, entre los que estaban una estampa del Papa Francisco; otra de S. Francisco Javier y de S. Pedro Claver y una tercera de la Madre Félix. El P. Saturnino dijo a los presentes: Con estas obras que comienzan aquí, las Madres van a poner en marcha todos los trabajos que van a hacer durante muchos años con nuestros niños. Por eso debemos ponerlas en las manos de Dios. Tan sentida fue la celebración que, al finalizar, uno de los niños lloraba porque el Colegio “iba a ser solo para las niñas y que él se tendría que quedar en el otro colegio”.

Mater Salvatoris de la Compañía del Salvador - Kalale Benín

Crónicas desde Kalalé – 7 Ma Soeur

Ma Soeur, ma Soeur, ma Soeur…

Estamos contentas con la respuesta de nuestras jóvenes. Lea y Aline, que es hermana de Zacharies, trabajan con mucho interés. A Thérèse, aunque tenga que ir por la mañana a buscar leña, tampoco le gusta perderse la clase de la tarde.

Con los niños trabajamos muy bien. Se van haciendo a nuestro estilo. Estamos trabajando una hoja con ma, me, mi, mo, mu. Al principio, subían, bajaban, emborronaban. Pero bastó con decirles un par de veces que lo importante no es correr, sino hacer las cosas bien para que pusieran alma y vida en las tareas. Ahora todo es : Ma Soeur, bórrame aquí, por favor; ma Soeur, esto no me ha salido bien; ma Soeur esto, ma Soeur aquello…

El domingo 4 de noviembre fue intenso. Las MM. Ana y Valeria tuvieron catequesis. La M. Valeria está con el tema de la creación, ingeniándoselas para explicarse en francés cuando tiene treinta niños baribás, gandós y boo-ko. Les enseñó la canción que os contábamos en la crónica anterior y ¡les encantó! Ahora ya no cantan “Alouette” o “King Kong”, sino las canciones que les enseñan las Madres. La M. Ana se reunió con los de la catequesis de Confirmación; repasaron sus conocimientos sobre el Antiguo Testamento.

Después de comer llegaron el P. Saturnino y Bene, que volvían de Basso. Los lugareños se han quedado entusiasmados con Bene: dicen que Dios le acompaña porque, al parecer, durmió toda la noche con un escorpión al lado de su cabeza y no le picó.

En la reunión que la M. Ana tuvo con las jóvenes de la Parroquia proyectó la película Bichos, que era lo único de que disponía, para tratar el tema de las cualidades de cada uno como dones recibidos de Dios. También les habló de no tener miedo a sentirse diferentes por ser una clara minoría católica y, sobre todo, les enseñó que Cristo es nuestra alegría y nuestra paz..

Al terminar, vino Zacharies a informarnos de que ya había delimitado el terreno en donde se construirá nuestra Casa y que están dispuestos a empezar a limpiarlo de vegetación.

El lunes 5, por la tarde, la M. Ana, acompañada de maman Cécile, partió hacia Nikki. Allí se encontraría con la Hna. Aura para ir a Dassa, en donde iba a tener lugar la Reunión de Superiores Mayores de Benín.

El viaje fue muy bueno. Paramos en Parakou para comprar algunas de las cosas que siempre son necesarias y a Dassa llegamos sobre las tres de la tarde. Acudimos a la reunión unas cincuenta personas, prácticamente el mismo número de Congregaciones que hay en Benín. Empezamos presentándonos cada uno de nosotros y después intervinieron tres religiosos que se dedican a la formación de jóvenes novicios y juniores, ya que en Benín existe un Instituto de Formación Intercongregacional que se llama Mater Christi.

A la M. Ana le impresionó vivamente la proyección que sobre los Mártires de la Fraternidad, de Burundi, se puso el martes después de la cena. Contaba la historia de cuarenta seminaristas que fueron masacrados en ese país durante los enfrentamientos entre hutus y tutsis. Los asesinos fueron a los cuartos de los muchachos y les amenazaron de muerte, pero les dijeron que no matarían a los de su propia etnia: para ello, lo que tenían que hacer era levantarse y separarse por etnias. Ninguno se movió, porque ellos no eran sino “hermanos en Cristo”. Volvieron a amenazarles, pero ellos se miraban, se daban las manos, sabían que iban a morir, pero no se movían… Cuando las amenazas se hicieron más duras, se levantaron todos a una y se pusieron en una misma fila. Los asesinos, llenos de rabia, empezaron a disparar. Algún superviviente escuchó a alguno de los moribundos que le decía: “Nicolás, me muero”. Y mientras repetía: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. Hoy, detrás del edificio del Seminario están las cuarenta tumbas que testimonian que para los cristianos no hay distinción de razas, no hay esclavos ni libres: todos somos uno en Cristo Jesús.

El día siguiente, miércoles, empezó con una Misa celebrada por el Nuncio apostólico Mgr. Michael August Blume. A continuación nos dirigió unas palabras y se quedó con nosotros hasta después de comer. Al terminar su intervención, habló el P.Florent, Hno. de San Juan de Dios y Director del Hospital de Tanguietá. El tema de su conferencia fue “La salud física y psicológica de los Religiosos”, en la que trató aspectos muy interesantes sobre la vocación y cómo vivirla con alegría. Fue una visión médica, amena y simpática, pero profundamente espiritual.

Para terminar el día, nos acompañó Monseñor Ganyé, arzobispo de Cotonou, al que bombardearon con preguntas.

Mientras tanto, en Kalalé las MM. Angélica y Valeria habían seguido con sus clases de fulfulde,  de francés y trabajando con los niños. Ese mismo miércoles 7 ellas tuvieron Consejo Parroquial con todos los Padres, representantes de los diferentes grupos profesionales o de edad de la comunidad y Bene. Se trataron muchas cuestiones de cara a este próximo curso:

  • La necesidad de crear un Comité de padres de alumnos católicos y de personas que alojan a alumnos católicos en su casa. Ese comité se ocuparía de todo tipo de problemas de los alumnos (académicos, morales, afectivos…).
  • El P. Saturnino propuso que todos los primeros domingos de mes, la Misa sea de niños: que ellos lean, canten… Y nos pidieron encargarnos de prepararla.
  • Se anunciaron las fechas de algunas peregrinaciones. Como la de Bembereké coincide con una formación de catequistas de los Padres, han pensado que vayamos nosotras.
  • Tendremos la JMJ de Kalalé que, bien sûr, no tendrá nada que envidiar a la de Brasil. Será en el mes de marzo y también colaboraremos en su preparación.
  • Se hará un cementerio al fondo de la Misión, cerca del arroyo. Providencialmente, la puerta que los Padres iban a abrirnos para poder pasar a la Misión desde nuestra casa está justo al lado… Así que podremos ejercitar cada mañana la devoción de la Comunión de los Santos.
  • Los Hibou, etnia de Nigeria a la que pertenece el P. Johnson, quieren formar un grupo de oración.
  • El P. Johnson  propuso ir un día al CEG (Collège) para servir de apoyo y consuelo a todos los alumnos que lo necesiten.

¡Es verdaderamente aleccionador ver lo mucho que se han movilizado los Padres! Ellos mismos han hecho también un calendario de catequesis en las veintiuna comunidades que hay cerca de Kalalé con el fin de atender a sus miembros y dinamizar su vida de fe.

Camilla está muy ocupada estos días, pues es la Semana del Libro en Benín. El Instituto Francés le ha pedido que organice algo especial en Kalalé. Cuando las MM. fueron a hablar con ella para ver cómo organizaban esos días  su clase de francés, los niños las vieron y las siguieron hasta la capilla. Empezaron a entrar… y un grupo de unos ocho se quedó más de una hora con ellas. De rodillas, todos rezaban con las manos juntas; alguno de ellos, sentado y con las manos abiertas… Uno vio una estampa de Jesús crucificado, y, ante las preguntas de los demás, abría los brazos y señalaba el corazón. Besó la estampa con mucho respeto y, uno tras otro, todos hicieron lo mismo. Terminaron cantando las canciones que sabían de Jesús, quien seguro que los miraba desde el cielo con complacencia infinita.

El jueves 8 llegó una voluntaria americana, de unos treinta años, y se acercó a saludar a los Padres y a nosotras. Ella es protestante, se llama Betania, y va a estar aquí dos años para hacer taller de jardinería.

La M. Valeria sigue trabajando con los niños por la tarde: por una parte, los sonidos ma, mo, mu, buscando palabras que les sean conocidas; por otra, en matemáticas, trabaja el significado de “agregar y quitar” con problemas prácticos. Ejemplo: “Mamá tiene cinco ñames y ha preparado soukuru con dos. ¿Cuántos ñames le quedan en la cesta?”

El viernes, la MM. Ana y Angélica fueron al terreno y, ¡encontraron la zona en la que se va construir el edificio ya despejada de hierbas y arbustos! En el área correspondiente al patio interior, han respetado tres pequeños árboles que están justamente en el centro; uno de ellos es un karité. Pensamos que es un lugar propicio para instalar un buen banco y hacer lectura mirando a la Virgen Mater Salvatoris… ¡Cómo si lo estuviéramos viendo!

Calendario Solidario

Hace unas horas hemos recibido los nuevos calendarios solidarios del año 2013, recién salidos de la imprenta.

Han quedado muy bien y nos acercan, mes a mes, un poco más a África.

Estos calendarios tienen un precio de 5€ que se destinarán a cubrir los gastos de  construcción del colegio.

Si queréis haceros con uno, dos, diez, cien, podéis poneros en contacto con nosotras para que podamos organizarlo todo y que tengáis cuanto antes vuestro calendario.

Escríbenos desde el apartado CONTACTO o envíanos un mail a info.kalale@matersalvatoris.org

Crónicas desde Kalalé – 6 Seguimos contentas y dando gracias a Dios

Empezamos por contaros la ceremonia de imposición de nombre de Warissou, el nieto de maman Cécile, como os prometimos en la crónica anterior. Fuimos allí con el P. Saturnino, Bene y Pao, “hija” de maman Cécile. Al llegar a la casa, nos encontramos un cartel con esta inscripción: “Warissou os da la bienvenida”. Saludamos, y maman Cécile nos llevó al salón para invitarnos a comer ¡picante con arroz! Después estuvimos con los padres del niño, pues la invitación consiste en eso: llegar, saludar, comer y coger al niño como signo de que se le desea el bien para él y para su familia.

Poco después de mediodía, oímos a una niña que nos llamaba con insistencia. La Madre Ana intentaba comprender lo que la niña le decía en boo: su hermano pequeño estaba enfermo, muy frío, débil y pálido. Llamamos a la Hermana Gladys, el P. Saturnino habló con los padres del niño y se decidió llevarlo a Nikki. Al día siguiente, la Hermana Gladys nos dijo que tenía infección gastrointestinal, paludismo y anemia severa. ¡Con razón el pobrecito tenía tan mala cara!

El domingo 28, después de la Misa, las MM. Ana y Valeria se fueron a sus respectivas catequesis. La noche anterior habíamos estado preparando entre las tres, cada una “según el don recibido de Dios”, una canción para que la M. Valeria se la enseñara a los niños. A saber: la M. Ana sacó la música viendo la partitura del libro de cantos en francés; la M. Valeria escogió la canción y cantó a dúo con la M. Ana; y la M. Angélica cogió un tamtan para darle un toque africano. De este modo, ¡la Comunidad se transformó en una orquesta improvisada que alababa a Dios por la maravilla de su creación!

La Madre Valeria nos hizo degustar los famosos patacones venezolanos, que hicieron las delicias de los comensales

El P. Saturnino había anunciado al final de la Misa el comienzo de los juegos que Lea organiza con los niños los domingos por la tarde, pero desde poco más de la una empezó a llover torrencialmente. Así que Lea no pudo venir; creíamos que tampoco lo harían las jóvenes  de la reunión de formación, pero, aunque un poco tarde, acudieron cinco y estuvimos trabajando la diferencia entre sentimientos, inteligencia y voluntad.

El lunes 29 el P.Saturnino invitó a todos los sacerdotes y seminaristas del sector Nikki-Kalalé-Bouka-Pereré para conocer a los nuevos agentes de pastoral que han llegado este curso. La reunión consistía en una Misa y una “comida fraternal”.

La Misa se retrasó bastante por la copiosa lluvia del domingo, que hizo que proliferaran los agujeros de las carreteras. Los Padres tuvieron que ir a “rescatar” a los de Nikki, que se habían quedado atascados en el fango. La Misa  fue muy bonita: no es muy común ver a ocho sacerdotes concelebrando en la pequeña capillita de Kalalé.

El martes, a la hora de comer, el P. Saturnino nos pidió que fuéramos al comedor porque Bene tenía una buena noticia que darnos. Teníamos que estar todos reunidos para anunciarla solemnemente… ¿Mmmm…? ¿Será que va a entrar en la SMA…? ¿…? Cuando, intrigados todos, le pedimos que nos sacara de la zozobra en la que nos encontrábamos, Bene, en su mejor francés, dijo: On m´a donné une femme (“me han dado una mujer”). ¡Todavía entendíamos menos! Entonces, el P. Saturnino nos lo explicó: cuando los dos estaban a punto de salir hacia Basso, el Padre recibió una llamada telefónica urgente para que acudiera a casa de una mujer que, aunque está en silla de ruedas, viene todos los domingos a Misa. Cuando llegaron allí, se encontraron con que acababa de dar a luz, la placenta no había salido y se encontraba en peligro. Ella estaba casi desmayada y la niñita recién nacida acostadita en el suelo y con el cordón umbilical sin cortar… Rápidamente, fueron a buscar a las enfermeras del dispensario y, después, asistieron a toda la operación. Bueno, pues según la tradición boo, al primer extranjero que se presenta a ver a un recién nacido se le nombra “mujer” o “marido” de la criatura. Por eso Bene se convirtió en “marido” de la niña, cuyo nombre es Elena. Bene nos contaba con mucha gracia y con todo detalle lo sucedido. Le dijimos que en estos pocos meses de estancia aquí el Señor no le está privando de ninguna experiencia para que conozca a fondo la vida de un misionero.

El último día de octubre, miércoles 31, fuimos a Bembereké con el P. Saturnino para participar en el Rosario y en la Misa que organizan todos los años en honor a la Virgen María. Nos fuimos por la ruta de Inna para ahorrarnos los saltos del “spa gratuito” que nos ofrece la carretera Kalalé-Nikki. Tardamos cuatro horas en llegar al santuario de Nuestra Señora de la Paz, que llevan los Hermanos Franciscanos de la Inmaculada. Antes de regresar a Kalalé, fuimos a casa del P. Alejandro y allí nos encontramos con todos los misioneros de habla española.

Llegamos a Kalalé a la hora de la cena. Las carreteras son agotadoras y eso nos hace valorar aún más la entrega de los Padres y sus desplazamientos por el norte y por el sur extendiendo el Evangelio de Jesucristo hasta los confines del mundo según la vocación recibida del Señor.

El jueves 1 de noviembre celebramos la Solemnidad de Todos los Santos. En la Misa, el Padre Saturnino, como “anuncio parroquial”, contó el nacimiento de Elena y cuando dijo que Bene era “el marido”, éste se puso rojo  como un tomate y se echó a reír. Todos le miraban y se reían también porque es muy querido en la Misión. Los niños le llaman “el padre grande” y los adultos, tanto los boos como los gandó, “Dogo”, que quiere decir “muy alto”. Es amigo de media juventud de la parroquia y se recorre Kalalé entero con sus amiguetes. Y, al igual que San Ignacio, se encierra un buen rato en su bungaló para escribir su famoso “Diario” en el que, como él dice, “reflexiona sobre sus experiencias en la misión”.

Para festejar esta gran Solemnidad, la Madre Valeria preparó “torrijas kalalenses”. Sí, sí, no estamos en Semana Santa, pero todo dependía de los huevos que pusieran las gallinas, que no son muchos, no sabemos si por la falta de soja o por las operaciones que el P. Saturnino les hace a los gallos. Y por la tarde, reunimos a los niños del Foyer para proyectarles una película de Walt Disney (¡qué nivel!). Hemos pensado trabajar con ellos el vocabulario a través de películas y la “Boutique Dottiijo” nos ha facilitado algunas y una mini pantalla plana. Con eso, con nuestro ordenador y altavoces, ¡organizamos una estupenda tarde de cine! ¡Eran dignos de oír los comentarios que hacían los niños y dignas de ver las caras que ponían!

El broche de oro fue la exposición del Santísimo. Ahí, delante de Quien es la fuente misma de la santidad nos unimos a toda la Compañía para animarnos a no perder un punto de perfección que con la divina gracias podamos alcanzar y poder ser otro eslabón más de esta cadena de santos que la Virgen va formando a mayor gloria de Dios.

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