Home   Profile   Un viaje que transforma

Un viaje que transforma

En julio de 2012 ha sido el primer año que he ido a África y no será el último. Después de casi ya dos meses en Madrid sigo teniendo presente el viaje a África todos los días siendo consciente de que lo vivido allí será algo que nunca olvidaré.

Soy una persona que vive mucho organizando el día de mañana y allí he aprendido a disfrutar del presente, del aquí y ahora, me he dado cuenta de que nuestros planes no sirven para nada si no han pasado antes por el Señor. En Madrid vivimos metidos completamente en la rutina, en cambio en Benín hemos vivido en el “¿qué se nos presentará hoy?” confiando plenamente en que lo que nos presenta el Señor va ser siempre una ayuda para crecer y aprender poco a poco a mirar a nuestro alrededor con Sus ojos.

Si algo caracteriza África es la sencillez tanto de lo material como de las personas que viven allí, por eso nos cuesta tan poco ver a Dios en cada una de ellas, porque se da desde lo sencillo, desde lo más humano. La mirada de África enamora, es sencilla, limpia, sin prejuicios, llena de Amor. Saben hacer de lo más pequeño el mejor de los regalos. El Señor se hizo pobre y allí sientes que estás viviendo la riqueza de las riquezas cuando realmente estás en uno de los países más pobres.

Las cosas en la Tierra Africana, al no tener nada, se hacen por amor a Dios, si se hicieran con otro fin la mayoría de ellas no saldrían adelante. He encontrado un porqué por el que hacer las cosas, una motivación que estaba mal enfocada, un porqué que siempre da satisfacción a corto o a largo plazo y que nunca falla. Allí solo Dios me bastaba, descansas en Él, recibes fuerzas de Él y el mejor compañero en el equipo de trabajo es Él.

Todos tenemos una misión en casa, universidad, trabajo, colegio… El Señor pone medios para que esta pueda ser realizada y una vez más solo me sale agradecerle la oportunidad que me ha dado en Benín de poder mirar todas esas situaciones de otra manera, es un viaje que vale la pena hacer porque cuando uno vuelve de allí vuelve con ganas de dar testimonio con la acción. Es un viaje que te transforma espiritual y humanamente. Por fin he entendido los testimonios de los años anteriores.

Es tanto lo vivido que cuesta ponerlo por escrito, me quedo con que Solo el Amor de Dios basta, que uno tiene que servir amando, que la Virgen me lleva siempre de la mano y que Dios provee siempre.

Rocío Ramírez

Estudiante de 2º de Magisterio