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Dios es tan sencillo…

Lo primero que quiero decir es: ¡que grande es Dios!, siempre por encima de nuestros planes y nuestros miedos.

Este es el segundo año que voy a Africa y el año pasado conocí a una niña en el orfanato donde trabajamos que estaba muy enferma. Ella es mi resumen del viaje pasado ya que en ella veía a Dios en lo pequeño, en lo sencillo, en lo débil, en lo frágil y en lo vulnerable y a la vez me veía a mi como instrumento al que Dios necesitaba para llevar su amor, su paz. Dios contaba conmigo. Y eso me conquistó, esa niña me llego muy hondo y me ayudó mucho y yo, que soy así de tonta y de pequeña, cometí un gran error que es el confundir medios con fines. Ya he hecho muchas veces ejercicios espirituales y yo que soy una ilusa me creo que sé mucho, sin embargo, ni la primera de las meditaciones la entendía del todo, el principio y fundamento, no me lo había grabado a fondo aunque asi lo creía. Me he dedicado todo el año a estudiar para ir a África, para volver a estar ahí, para encontrarme de nuevo con el Señor, para que moviera algo en mi que solo me podía hacer quererle mas pero yo solo lo veía posible a través de esa niña. Llegamos al orfanato y fui corriendo a buscarla y no estaba, se había ido como ellos me dijeron (tienen la muerte tan cerca que lo ven así, como un viaje, son tan sencillos). Aquello por lo que había estudiado, por lo que me había esforzado, por lo que había luchado… no estaba. ¿Qué pintaba yo en África entonces? ¿Que quería Dios de mí allí?

Todo se cayó pero siempre muy cerca de la Virgen, Ella es quien me saca de todo, si me hundo me rescata, siempre conmigo y yo con Ella. ¿Quién mejor que la Madre de Dios para agrandar mi corazón para querer más a su Hijo? Me abandoné en Sus manos, la Virgen era la que se iba a encargar de todo y yo mientras tanto pedía al Espíritu Santo que me cambiara, que me hiciera más de Dios, le pedía que me hiciera pasar por donde fuera pero ser de Dios. Y así, poco a poco, sin darme cuenta de nada Dios me ha tocado el corazón. Yo llegue con mis planes y El me sorprendio por otros medios. Me sorprendió, eso es lo importante, nunca nos deja.

El trabajo, el esfuerzo, lo que me hace salir de mi y la oración me han llevado de vuelta a casa. No te sé decir que fue lo que me hizo cambiar, qué momento me ayudó más, en qué momento sentí una gran consolación, no ha sido así, no ha habido “momento estrella” por así decirlo. Pero Dios me ha llegado. Hemos trabajado limpiando un hospital, arreglando libros usados para que los niños de un colegio los pudieran reutilizar, hemos estado limpiando y animando en un centro de discapacitados, hemos ido con unas monjas que se dedican a cuidar a niños sordos, hemos estado trabajando el campo de unas monjas de clausura y en el orfanato. Todos ellos y, a mi en especial las monjitas de clausura, estoy segura de que han sido instrumentos de Dios que han ayudado a la Virgen a llevarme a Cristo, igual que el año pasado me vi a mi como Su instrumento, este año les he visto a ellos. ¿Que hacen unas monjas de clausura en África, cual es su misión allí? Ora et labora, no dudo ni un segundo de cuánto me ha ayudado que esas monjas rezaran por mi, nos han sostenido y, creo, que sostienen a toda la Iglesia.

Esas han sido mis grandes lecciones de Africa: recordar Quien es el principio y fundamento de mi vida y no olvidarme de que todo lo demás solo son medios, las cosas creadas solo son medios que son buenos hasta el punto en que nos acercan a Dios, sino se esta haciendo un mal “uso” de ellas; y que Dios es tan sencillo de que a través del trabajo y la oración me hace suya, en lo pequeño, en lo escondido, en mi día a día es cuando me busca Dios, no espera grandes acontecimientos. Si todo esto Dios me lo ha dado en África, ¿cómo no en Madrid que es donde está mi verdadera misión? Cuando Dios pone un deseo en el corazón lo lleva a cabo y a mi me ha regalado el deseo de querer quererle siempre y verme necesitada de su amor

Pilar Elicegui

Estudiante de 2º de ICADE