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TENGO SED DE TI

Mucha gente, especialmente en Occidente, piensa que el dinero da la felicidad. A mí me parece que si eres rico debe ser difícil ser feliz, porque, con tantas cosas en que pensar puede costar mucho llegar a ver a Dios. Sin embargo, si Dios te ha dado el don de la riqueza, úsalo para su fin: ayuda a los demás, ayuda a los pobres, crea empleos, da trabajo a los demás. No malgastes tu riqueza porque disponer de comida, de un hogar, de dignidad, libertad, salud y educación es un don de Dios y, por esta razón, debemos ayudar a los que son menos afortunados que nosotros.

                                                                Madre Teresa de Calcuta.

Varios días después de haber llegado de África-Benín y todavía con dificultades para meterme de lleno en la vida de aquí, de Madrid, me dispongo a intentar plasmar por escrito, lo más escuetamente posible, en qué ha consistido esta experiencia, cómo la hemos vivido y qué frutos de ella hemos sacado. Tarea harto complicada, implica remontarse a aquel caluroso 12 de julio, cuando emprendíamosla Misióna penas conociendo la grandeza de lo que en Benín íbamos a encontrar. No faltaban ganas y deseos, ni corazones abiertos, pero el Señor nos iba a sorprender saliendo a nuestro encuentro. Si bien, no adelantaré acontecimientos…

Pues bien, el cómo surgió la idea del viaje ya nos lleva a la convicción de quela Misiónera Obra de Dios. El verano pasado,la Madre Lora-Tamayo, Superiora General dela Compañíadel Salvador, tuvo conocimiento de la experiencia misionera vivida por un grupo de jóvenes pertenecientes a FUNDEBE (Fundación para el Desarrollo de Benin) y ala Parroquia Bautismodel Señor en aquellas tierras africanas. Movida por estas experiencias, comienza a dibujar  en su cabeza el perfil de la idea: organizar la posibilidad de que un grupo de alumnas del Colegio Mater Salvatoris entren en contacto y conozcan la cruda realidad del África subsahariana. Encomienda la misión ala Madre Claraquien se pone manos a la obra y la idea toma cuerpo y forma: un grupo de veintiséis parten, varios días antes de la celebración de Nuestra Señora del Carmen, hacia Benín, vía París; en cada mano, maleta y caja con medicinas/ ropa y con ganas de dar más que recibir.

Qué gran diferencia entre el África que uno cree conocer desde España a través de las noticias de los periódicos y de la televisión sobre guerras, enfrentamientos, catástrofes naturales, hambre, miseria, sequía, corrupción, etc. Es verdad que eso es África, mas a día de hoy no soy la única que afirma que la otra cara del continente africano es la de una naturaleza salvaje, la de miles de diferentes dialectos, la de olores intensos y no del todo agradables, la de exquisitas piñas y aguacates, la de miradas expresivas cargadas de significado, la de sonrisas y carcajadas infantiles, la de partidos de fútbol informales, la del regateo; el África de familias numerosas, de madres trabajadoras, de dispensarios, de condiciones precarias de vida y ganas de luchar para sobrevivir, de técnicas agrícolas rudimentarias, de caos circulatorio y contaminación. Pero, sobre todo y por encima de todo, el África de la esperanza, del color verde de los árboles durante la estación de las lluvias; un continente donde trabajan personas extraordinarias, misioneros empapados dela Graciade Dios.

Tuvimos la enorme suerte de poder entablar conversación con varios de estos misioneros: Sor Encarna, Sor Julia, Sor Cristina y algunos Capuchinos. Durante estas tres semanas, el Señor ha puesto en nuestro camino grandes testimonios de vidas dedicadas a los más necesitados (en palabras dela Madre Teresade Calcuta, “a los más pobres de entre los pobres”) a través de la educación (Dominicas dela Anunciata), de la prestación de servicios hospitalarios (Hermanos de San Juan de Dios), etc.

Para conocer realmente el verdadero rostro de África, hay que pisar su tierra rojiza y dejarse “tocar” por su encanto: cuando se comenta que África engancha, no falta razón alguna, es en este continente donde uno se encuentrala Verdadsobre sí misma; no engancha África, sino engancha Nuestra Verdad.

Asimismo, hemos entablado una profunda amistad con las Hermanas Misioneras de la Caridaddel orfanato que tienen en Cotonou. Hemos podido meditar y dejar que lo que Dios iba comunicando a través de ellas, reposase y enraizase en el corazón disfrutando de la compañía del Señor expuesto en el Santísimo de su sencilla pero acogedora capilla presidida por un Cristo de madera que invitaba a saciar su Sed de nosotras. “Tengo Sed de Ti”.

Nuestro “paseo” por tierras beninesas (Cotonou, Ouidah, Porto Novo, Parakou, Bembereke, Tanguiéta, Ina, Natitingou, Abomey y Nikki) ha ido acompañado de una transformación espiritual, de conversión del corazón. Desde el primer momento el Señor ha salido a nuestro encuentro y lo afirmo rotundamente y con la plena seguridad de que así ha sido: de que el Señor se nos ha dado y se ha valido de cada “negrito” al que hemos hecho bien. Desperdiciamos buena parte del tiempo buscando a Dios en lo extraordinario, incapaces de reconocerle en Todo, en Todos, en lo ordinario: en el milagro de cada día. El Señor nos ha hablado de la necesidad de vaciarnos de nuestros apegos (tantas cosas que creemos imprescindibles y que no hacen sino distraernos) y de dejarnos llenar por Él. Él, que es el Amor, nos ha pensado desde la eternidad y nos ha “grabado en la palma de su mano” (Isaías) y nos invita a abrazar su Voluntad para hacerla realidad en nosotras y alcanzar la felicidad, la plenitud. ¡Qué Gracia haber caído en la cuenta de tal Verdad! Tan solo despojadas y en la desnudez material, Él podrá hacerse con las riendas de nuestra Vida para hacer de ellas un testimonio vivo de su Amor. Con las siguientes palabras lo explica la Madre Teresa: “El corazón necesita vaciarse de cosas innecesarias para poder llenarse de Dios: sólo llenos del don de Dios podremos ver a Cristo en el prójimo. No vivir esta virtud abre paso a la infidelidad que busca llenar el corazón de cosas que ocupan sitio y le esclavizan.”

África ha resultado toda una experiencia del Señor en mi vida.  Con una cruz de madera y una medalla dela Madre Teresacolgadas del cuello, no puedo sino reafirmarme que el Señor nos quiere llenas de Él, santas y sencillas. Ha sido en la sencillez de África donde ha salido a nuestro encuentro, ahora no puedo darle la espalda. He recibido tanto que no puedo ignorar sus exigencias.

Como en cierta ocasión me dijo todo un sabio, el problema de la pobreza en África reside, en gran medida, en la hipocresía de Europa; en su soberbia de creer que existe un Primer y un Tercer Mundo. Para que el continente salga adelante probablemente tenga que pasar mucho tiempo, pero lo acabará haciendo dado que cuenta con grandes personajes, dotados de una inteligencia tal, y con los pies en la tierra, que han experimentado en su día a día el esfuerzo que supone la lucha por sobrevivir y tratar de sacar adelante una familia.

Finalizo con unas palabras de agradecimiento al Colegio Mater Salvatoris y ala Compañíadel Salvador. Aunque por encima de todo, y como es de bien nacidos el ser agradecido, es al Señor a quien hay que darle las gracias por habernos elegido, con nuestras miserias y torpeza, para salir a nuestro encuentro en Benín.

Artículo publicado en Alfa y Omega

http://www.alfayomega.es/Revista/2009/662/08_testimonio.php

Fátima Tornero Lora-Tamayo - Estudiante de 2º de Derecho y ADE


MEMORIAS DE ÁFRICA

Memorias de África…No soy Meryl Streep, pero tengo millones de memorias de África. Ojalá hubieseis estado vosotros en Benín durante las tres semanas de misiones. De hecho, os invito a que vayáis y comprobéis todo lo que os voy a contar: todos los niños, los colores, los olores, los paisajes como enormes fotografías que Dios nos pone en el camino para conocer, ver y creer.

Recuerdo el día de llegada, era de noche y casi no vimos nada pero ya se notaba la humedad y el nuevo olor. El aeropuerto era un caos. El día siguiente por la mañana todas fuimos conscientes de la pobreza del país: la carretera, embarrada, llena de gente y de motos; nuestros vecinos vivían en casas hechas de chapa, barro y algo de ladrillo; y los niños jugando cerca de la basura…Así empezó el primer día de nuestra “aventura”.

Digo “aventura” porque yo no sabía muy bien a lo que iba… Tenía en la cabeza que iba a haber niños que cuidar, cosas que limpiar y sitios donde ayuda; pero no sabía cómo iba a ser todo aquello. Los primeros días me sentía inútil e, incluso, llegué a pensar que entorpecíamos el trabajo.

Sin embargo, me encariñé con una de las niñas. Tenía unos cuatro años y estaba enferma de sida, lo que significa que será más difícil encontrar unos padres que la quieran. Cuando me enteré de que padecía esta enfermedad la quise aun más, la abrazaba más a menudo y me volcaba más con ella. Los niños enfermos no son un castigo sino un regalo. Esta niña no era mía, pero la traté como tal hasta el último día.

Es asombroso cómo puede cambiar un viaje así; mi vida ha dado un giro de 180 grados y creo que he madurado como mujer. Aprendes a ser humilde, pequeña, fiel y entregada, como Cristo.

Al fin y al cabo, yo veo este viaje como conjunto. Simbólicamente podría decir que al principio del mismo nos entregaron una caja vacía, en la que hemos ido metiendo todo lo que hemos vivido: cada sonrisa de los niños, cada bienvenida de las Hermanas dela Caridad, cada canción, cada minuto de oración… eran adornos para la caja. Los momentos difíciles también la adornan: los momentos  en los que te cuestionas por qué tienes tanto y los demás tan poco, aquéllos en los que te sientes perdida, los madrugones, las comidas menos buenas… El lazo final lo pusola Hermana MaríaCeleste, una de las cuatro Misioneras dela Caridadque en Cotonou conocimos, cuando se despidió de nosotras levantando los brazos y gritando de lejos: “don’t forget Jesús!”. Entonces, yo cerré mi caja, mi regalo, dispuesta a llevarlo a Madrid para compartirlo con los demás, para hablarles de África y animarles a que vayan, para enseñarles (y enseñarme) que tenemos muchísima suerte y muy a menudo nos olvidamos de ello. ¡No podemos permanecer impasibles después de esta experiencia!

Me gustó especialmente un día que fuimos al Obispado de Abomey. Allí nos recibieron con canciones (algunas las habían compuesto ellos en español, otras eran más conocidas, por ejemplo No women, no cry de Bob Marley) y un montón de comida. Estuvimos bailando y cantando con ellos durante toda la tarde. Sin darnos cuenta, conseguimos unir así dos culturas, dos colores y dos orígenes. Fue increíble. En ese momento no pensaba en nada, ni en las compras, ni en los problemas de amigas, ni en tantas obligaciones que nos creamos… había desconectado de Madrid, de toda forma de materialismo, y me había entregado a ese país, donde no sólo se necesita educación o dinero, sino que además tiene mucha sed de cariño y atención…

Beatriz Dubois - Estudiante de 1º de Comunicación audiovisual


UNA EXPERIENCIA INCREÍBLE

África, ha sido una experiencia increíble, desde navidad que decidí emprender este viaje con el grupo de misioneras del Mater, cada día que pasaba me apetecía mas ir, iba organizando todo con muchísimas ganas e ilusión, que si ropa apropiada para la ocasión, que si las vacunas y el repelente anti-mosquitos…hasta que llegó el momento. El día 12 de julio partimos al inolvidable país de Benín, al principio, estaba algo desubicada, no paraba de encontrarme con muchísima pobreza, la gente se pasaba el día en la calle, los veías que no tenían nada, apenas tenían una casa en condiciones para poder descansar tras haberse pasado el día en la calle, cada uno en su pequeño mercado de cacahuetes, naranjas peladas, figuras religiosas, pasta de maíz, pero se les veía siempre con una sonrisa en la cara… impresionante.

 Todos los días íbamos a ayudar a las Misioneras dela Caridad, cuanto he recibido de ellas y de cada niño que cuidaba, al principio algo sorprendidas, teníamos algo de escrúpulos, pero con el transcurso de los días no podías resistirte a la sonrisa que cada uno te ponía, al agradecimiento continuo de toda la gente que también ayudaba, y sobre todo a las Misioneras dela Caridad. Esimprescindible en este pequeñito testimonio ala Madre Celeste, cada vez que hablaba me trasmitía una paz increíble, me daba fuerzas para seguir con mi misión en África con muchísima alegría, nunca se me olvidaran palabras suyas: “Don´t forget Jesús”. Hasta que no ves la oscuridad no sabes apreciar la luz, no tenemos derecho a abandonar a Jesús, muchos problemas que tenemos es debido a la falta de amor en nuestras vidas, el camino más difícil es recorrer el camino de la mente al corazón, debemos ver en todas las personas a Dios, y entregarnos por completo a los demás, que en esta vida lo más gratificante es abandonarse y olvidarse de uno mismo, que debemos despojarnos de todo lo material, todo ello y unido a la paz interior y a mucha oración y perseverancia… Con Dios todo se puede, con Él yla Virgenlos problemas no desaparecen pero si podemos transformarlos con fe, esperanza y de la mano del de Arriba.

África será una experiencia que nunca olvidare de la que doy gracias a diario.

Alejandra España - Estudiante de 3º de CUNEF


ÁFRICA ME ABRIÓ LOS OJOS

Yo me había imaginado África, y Benín, como la describen los reportajes: completamente incivilizada y pobrísima, compuesta principalmente por selva y desierto. Sin embargo, no es así, sólo es era una ciudad sucia y desorganizada en la que no había casas, tal y como las conocemos, ni siquiera a los lados de la carretera principal, solamente chabolas. Fue una imagen imposible de imaginar si no se ha visto.

También fui con la esperanza de que fuese un verdadero encuentro con Dios a través del servicio prestado a los más desfavorecidos allí: los niños. Pero a medida que pasaba el tiempo yo seguía igual y pensaba lo mismo, hasta que el último día Dios me mostró todo aquello que, pensando que hacía bien, hacía mal, llenándome de una enorme tristeza, al igual que de un grandísimo deseo de mejorar.

Esas tres semanas en Benín me sirvieron para abrirme los ojos hacia Dios y hace a los dones que recibía día a día. Pero es aun hoy, cuando África me llena y me abre los ojos, porque todo lo que hice allí, todo lo que me supere, puedo hacerlo aquí sin la necesidad de irme a otro país, sólo que en vez de ponerme a fregar el suelo de rodillas o cambiar pañales, puedo hacer algo más sencillo: sonreír y dar mi cariño al que tengo al lado u ofrecer mi estudio diario a Dios por todos los que le necesitamos.

Benín me ha hecho darme cuenta de que todos tenemos nuestro África particular en el que podemos y debemos superarnos cada día para llevar a cabo la voluntad de Dios hacia los demás.

Inés Riestra - Estudiante de 1º de Ingeniería Industrial


ABRIR LOS OJOS

Fui a África con la intención de ayudar y la mentalidad de darme, pero más bien lo que hice fue recibir constantemente. En este viaje se me presentó, sin darme cuenta, la oportunidad de aprender en todos los sentidos.

Todo este tiempo había estado cuidando de aspectos de mi vida como mis estudios, mi físico, mi diversión…Y aunque eso también es bueno, me olvidaba de cuidar lo más importante: mi alma.

Dios me permitió abrir los ojos, aunque doliera. Me enseñó a conocerle a través de los colores de un atardecer africano, a escucharle en una mujer pidiendo medicinas en un dispensario, a mirarle en las heridas de un enfermo o a comprobar su sencillez amando enla Eucaristía.

De la convivencia aprendí la inmensa alegría que producía abandonarse a uno mismo y darse a los demás. Es una forma de vida de desprendimiento que inunda de libertad. Vi mis carencias reflejadas en las virtudes de la gente. Me he llenado de cada situación, de cada compañera, de cada misionero, de cada niño, de cada enfermo…

África me ha cambiado la forma en que me tomaba la vida, por tanto, me ha cambiado la vida.

Macarena Alarcó - Estudiante de 1º de Bellas Artes


GRACIAS A ELLOS…

África fue una experiencia, en la que, sin saber cual era realmente la razón por la que Dios nos había llamado ahí, descubrimos la importancia de la felicidad, la familia y la fe, a través de las personas más pobres, pero  más llenas de  Gracia, siendo cada una de ellas, un ejemplo a seguir de Amor y voluntad. Gracias a ellos pudimos llevar a cabo nuestra minúscula labor de ayuda, llenándonos de Dios, para así poder transmitirlo a los demás a la vuelta del viaje.

Begoña Osuna - Estudiante de 1º de IEB


HE RECIBIDO MUCHO MÁS

Iba a África con ganas de cambiar el mundo, de dar todo de mí; y al final he recibido mucho más de todo lo que se puede dar… Las miradas de los niños, el paisaje, su forma de vivir, cómo venían corriendo detrás de nosotras buscando cariño…Ha sido una experiencia increíble, un cambio de vida. He vuelto con ganas de dar lo mejor de mí, ayudar, sonreír, hacer cosas pequeñas con mucho amor y salir del materialismo. Todo lo aprendido y lo vivido me ha marcado, ¡ahora siento a África de otra manera! Realmente es imposible que no te toque, es imposible que sigamos viviendo como antes lo hacíamos, ¡Benín nos ha cambiado!

Verónica Velo - Estudiante de 1º de CUNEF


TRANSMITIR LA ALEGRÍA

En Benín hemos podido ver lo que de verdad significa dejarlo todo por los demás. Es costoso, pero al final la conclusión es que sólo Dios es necesario. Con Él todo es posible. Y después de haber sido tan privilegiadas de poder conocer este país, no podemos quedarnos así, tenemos un gran compromiso, y lo mínimo que podemos hacer es transmitir la alegría que nos hemos llevado de allí y ayudar entre todos al desarrollo de África.

Carlota Porras - Estudiante de 1º de Psicología