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Crónicas desde Kalalé – 4 Pilar Justine, el Rey de Kalalé y Parakou

Anick la hija de Moïse, ha dado a luz una niña, preciosa, con grandes mofletes y muy parecida a su madre. Le llevamos un trajecito de color rosa que habíamos traído de Madrid. La niña nació a última hora del día del Pilar y cuando supimos que le habían puesto Justine porque no se les ocurría otro nombre, le preguntamos si quería que le pusiéramos el nombre de la Virgen, explicándole la importancia que la devoción a la Santa Madre de Dios tiene para nosotras. Ella, encantada, nos dijo que sí… y ¡ya tenemos a Pilar Justine entre los miembros de la comunidad católica de Kalalé!

            Hemos hecho grupos para trabajar con los niños. Camilla empezó con los medianos y la M. Valeria, con ella. La M. Angélica se hizo cargo de los más pequeños y la M.Ana de los mayores. Así estuvimos media hora y luego nos intercambiamos los grupos. Camilla trabaja con los niños la motivación a la lectura, la creatividad…, en un francés precioso. Es muy disciplinada y sabe cómo hacer que los niños guarden silencio: enciende una vela y ellos saben que, mientras esté encendida, no pueden hablar. En matemáticas estamos trabajando la formación de números.

            El domingo 14 de octubre, después de la Misa, una delegación de la parroquia asistió a la inauguración de la casa de Su Majestad el Rey de Kalalé. La casa se había construido gracias a la caridad de la Misión católica, y consistía en una sala redonda de unos cuatro metros de diámetro y otra pequeña habitación. Cuando llegamos, la fiesta ya estaba organizada. En una especie de hamaca, estaba recostado el Rey de Kidagperou, el más renombrado del Departamento Bourgou-Alibori. A su lado, estaba el de Kalalé.

            En varias esteras había muchos invitados sentados en semicírculo alrededor del Rey. En una esquina, unos hombres bailaban danzas tradicionales al ritmo de un tamtan sobre calabazas. Se ayudaban de anillos metálicos puestos en los dedos para aumentar la calidad del sonido. ¡Fue una pena no llevar la cámara para grabar!

            Después de haber saludado a toda la comitiva real, nos acercamos a la casa para hacer la oración. El primero en rezar fue un descendiente de los primeros habitantes de Kalalé, que, sentado ante la puerta trasera, lloró y emitió unos sonidos con los que invocaba a sus ancestros. El P. Satur nos dijo que era algo único. Después le tocó el turno a Théodore, un anciano muy respetado de la comunidad católica; hizo un discursito en boo. A continuación, el Padre Satur rezó un Padrenuestro y también dijo algunas palabras en boo. Siguió un representante de los evangélicos y, para terminar, un miembro de la familia real agradeció vivamente a la Misión, a Mon Père y a Ma Soeur, todo lo que hacen por el pueblo.

            Al regresar a la Misión, Matthieu, el chófer del P. Jesús, nos esperaba para llevarnos a Parakou. De camino, paramos en Nikki para dar a las Hermanas Capuchinas unas medicinas. Allí seguía nuestra amiga peulh; sus gemelitos estaban un poco mejor y su marido había regresado de Togo.

            Cuando llegamos a Parakou, nos dirigimos a la casa de las Hermanas Argentinas, que es donde nos alojamos. Allí nos esperaba la Hermana Isabel Barroso, dominica española, y Verónica, una voluntaria uruguaya que trabaja con las Hermanas. Nos acogieron con muchísimo afecto y nos presentaron a Valentin, que es el cocinero de las Hermanas.

            El lunes por la mañana nos encontramos con Corneil, nuestro chófer en Parakou, y nos dirigimos al Colegio Hibiscus Maternelle,  La Directora, correcta, nos acompañó a una clase de pequeños y dos de “Moyenne Section” (4 años). Este nivel está concebido casi como una guardería…

            Al llegar a casa, estuvimos “investigando” el funcionamiento de la lavadora, que tan vivamente nos habían ofrecido. Después de darle mil vueltas, metimos los hábitos, encantadas de poder lavarlos bien por una vez… pero el Señor nos quiere austeras y ¡a mitad de lavado se fue la luz! ¡Tuvimos que lavarlos a mano, que es lo nuestro!

            Al día siguiente, repetimos en Maternal, pero en la “Grande Section”, porque esa es la edad con la que vamos a empezar en nuestro Colegio. Las profesoras de estas clases aprovechaban bien el tiempo. Una de ellas no perdía ni un momento para trabajar el vocabulario y la expresión oral. Nos ofreció su ayuda para lo que necesitáramos.

            El miércoles 17 no había clase porque los profesores tenían una reunión interna que denominan “unité pedagogique”, así que fuimos a saludar al doctor Zinflou, quien nos dio prácticos consejos sobre cómo tomar las medicinas contra el paludismo. Al llegar a casa, la Hermana Isabel Barroso nos llamó para decirnos que Valentin no habría preparado la comida porque su hijo estaba en el Hospital con una anemia muy grave… Pues cuál fue nuestra sorpresa al ver a Valentin en la cocina y habiéndonos preparado sus especialidades: ¡quiche lorraine y filetes empanados! ¡Nos dijo que le hacía mucha ilusión…! Se lo agradecimos de corazón y le dijimos que pasaríamos a ver al niño por la tarde.

            Poco después vino a saludarnos el P.Paul. Regresaba a Kalalé después de haber estado unos días en Cotonou. Nos trajo el livre de bord del coche. Se irá a Roma en abril porque le han nombrado Delegado para la Asamblea General; después viajará a Madrid para otra Asamblea en España y, finalmente, a París para la Provincial de allí.

            El hijo de Valentin estaba ingresado en el Hospital Universitario, en una habitación con treinta personas más. El niño tiene trece años, pero está tan delgado que parece más pequeño. Le han dicho que estará allí unos cinco días, y en los dos primeros ya han tenido que pagar 40.000 fcfa, el sueldo de su padre. Después de visitarle, fuimos a comprarle unos zumos de frutas, hierro y vitaminas. En la tienda del libanés donde compramos los zumos nos encontramos con el P. Alejandro de Bembereké y sus dos diáconos. Parakou es como un gran pueblo y todos los cristianos que tienen relación con los misioneros se conocen.

            En el Hibiscus de Primaria nos recibió Soeur Rose, la Directora. Es muy amable, muy alegre y nos ha facilitado todo: registros, programaciones, peticiones de material a los padres… Hemos podido estar en diversas clases y nos hemos fijado en lo pedagógico. En una clase de primero estuvieron trabajando conceptos de cantidad (“poco” / “mucho”) con pajitas de colores, lápices y bolis. En las dos clases de preparatorio estuvieron haciendo interesantes ejercicios de lateralidad.

            El viernes 19 de octubre, cuando salíamos de hacer nuestra última visita al hijo de Valentin, un hombre profundamente triste se acercó a nuestro coche y se dirigió a Corneil en francés. Cuando le preguntamos qué le pasaba, nos contó que tenía un niño de siete años ingresado desde hacía quince días con sangre en la orina. Le habían hecho ya cinco transfusiones y había gastado 150.000 fcfa…, ¡que es muchísimo dinero! Pero seguían sin darle un diagnóstico. Llamamos a la Hermana Gladys, que nos dijo que el problema era demasiado grave para el dispensario; al doctor Zinflou, pero había que esperar hasta el lunes. Fue Soeur Cristina de Tanguietá, amabilísima como siempre, quien nos dijo que le podíamos enviar allí. Le ayudamos con unos medicamentos y le dijimos que le pagaríamos el autobús a Tanguietá para el niño y su madre. El señor pareció más tranquilo, pero se le veía perdido… Entramos a ver al niño, que estaba muy apagado, con los brazos hinchados a causa de los pinchazos para encontrarle la vena. La madre estaba allí con otro pequeñín en brazos. Llevaba una cruz en el cuello. Eran católicos: juntos rezamos un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria.



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