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Crónicas desde Kalalé 22. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

 ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Como era nuestro deseo y nuestra esperanza, ¡la capilla estuvo terminada para celebrar el Triduo Pascual! Todo el equipo técnico, obreros, pintores… pusieron todo su esfuerzo y ánimo en ello. Lo más arduo fue la colocación de Cristo, con tres escaleras apoyadas en la pared, dos técnicos, un carpintero, nosotras…

La noche del Miércoles Santo trasladamos el Santísimo a la capilla. Valentin hizo de monaguillo. Fue una sencilla pero digna y sentida procesión del Corpus, en la que cantamos todo lo cantable y más. ¡Laus Deo! La mañana del Jueves Santo pudimos rezar con devoción, gozo y gran consuelo.

Las personas que vienen a ver la Casa se quedan maravilladas con la capilla, ¡hasta los musulmanes dicen que es lo más bonito! Cuando Gounou  entró por primera vez, se quedó admirado y repetía: ¡En este lugar no se puede hacer otra cosa que rezar!

Antes, el martes, había tenido lugar la visita de la delegación del Ministerio de Educación. Rellenaron los formularios sobre el Colegio, preguntaban por el número de pupitres, sillas, pizarras… Gracias a Dios no pusieron ninguna objeción y, para que vieran alguno de nuestros Colegios, les enseñamos el anuario 2012 del Colegio de Maracaibo. Se quedaron impresionados, decididos a ayudarnos y nos dieron el visto bueno. También visitaron la obra, vieron la evolución… Les gustó mucho y nos felicitaron por el trabajo que se había realizado.

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Aprovechando que Karim había ido a Parakou, le pedimos que nos comprara algunas plantas para decorar la capilla para la celebración del Jueves Santo. La verdad es que fue muy espléndido y quedó preciosa. Por la tarde fuimos a los oficios en la Parroquia. Allí estaban los tres Padres: presidió el P. Johnson en medio de una enorme tormenta tropical. El Viernes Santo, por la tarde, fuimos al Vía Crucis por el pueblo y, después, a la adoración de la Cruz, presidida por el P. Paul.

El sábado por la noche fuimos con Gounou hacia la Misión para la celebración de la Vigilia Pascual. Los jóvenes habían preparado un buen fuego. Comenzó la celebración fuera de la iglesia y después fuimos entrando con nuestras velas encendidas. Este año no ha habido bautizos en la Vigilia porque el grupo de catecúmenos no estaba del todo preparado; así que se decidió retrasarlo un poco, aunque los bautizos se harán dentro de este gozoso tiempo pascual. Recemos todos para que sus corazones se abran a una vida nueva cuyo centro sea Jesucristo, nuestro Salvador.

El domingo de Pascua rezamos un hermoso rosario en la Capilla, con canciones de guitarra. Estamos tan consoladas y concentradas que no nos dimos cuenta de que Camilla había llegado. Nos había escrito algunos días antes pidiéndonos que la alojáramos una noche en un viaje relámpago de una semana a Benín. Durante la cena nos contó sus últimos meses en Lyon; fue una cena “a la luz de las velas” ya que no pudimos encender la luz: ¡las hormigas voladoras habían invadido la casa y la capilla! ¡Barrimos y sacamos kilos de alas! Así, como suena. La vela del Santísimo también estaba plagada de hormigas… Total: ¡manos a la obra! ¡¡No podíamos irnos a la cama dejando al Señor con tanto bicho!!

El lunes de Pascua seguimos conversando con Camilla. Los Padre nos habían invitado a comer con ellos el cordero pascual y ella también se unió al festejo. Vinieron, además, dos Padres lazaristas polacos, de Biró. Después de la sobremesa, todos ellos vinieron con Nayak, el seminarista indio, a conocer nuestra Casa. Al entrar en la capilla exclamaron: ¡Nunca habíamos visto en Benín una capilla tan bonita! Les gustaron mucho las tallas de Cristo y de la Virgen.

En la octava de Pascua, el Señor nos ha regalado unos días de tranquilidad que hemos aprovechado para avanzar con las programaciones para el curso que viene. ¡Nuestro primer gran reto! También, para invitar a los obreros a una comida y agradecerles ese inmenso esfuerzo que han hecho para terminar la capilla a tiempo.



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